Una obra de Raquel Smith
Esta muestra nació de una manera muy orgánica, casi como una consecuencia natural de nuestra amistad y del cruce de nuestras vocaciones. Si bien mi formación profesional inicial estuvo ligada a la contabilidad, el arte ha sido una constante en mi vida desde muy joven. La idea original de la exposición surgió en mi taller, Buka Art, pero se nutrió de la dinámica que tenemos los tres. Desde el año 2013 vengo coleccionando las fotografías de Facundo, que siempre han sido una musa para mis obras, y hace poco José, que es un apasionado de la observación, vino al taller a dictar un curso sobre aves. Fue allí, entre charlas y mates, donde las piezas empezaron a encajar.
El hilo conductor fue decantando naturalmente hacia las «Aves de la Patagonia». Cada uno aportó sus años de oficio: Facundo, con su ojo clínico como fotógrafo de naturaleza y guía, capturando la esencia de nuestra fauna tras largas horas de trabajo de campo; y José, quien lleva quince años registrando la dinámica urbana como croquisero, volcando ahora la paciencia de sus cuadernos de campo en la rigurosa técnica del grabado. Salir de nuestra zona de confort para hacer dialogar la pintura, la fotografía y la estampa resultó ser un desafío sumamente enriquecedor, respaldado por la madurez que te dan los años de trayectoria.
Lo que nos tiene verdaderamente asombrados es la inmensa repercusión que alcanzó la propuesta antes de abrir sus puertas. Me ha escrito muchísima gente, pero nos emocionó especialmente el interés de los docentes, que quieren llevar a los niños de los colegios para que interactúen con las obras. Esta respuesta tan entusiasta por parte de la comunidad educativa le ha otorgado a la exposición una dimensión completamente nueva, dotando a nuestro trabajo de una profundidad pedagógica y social que resulta sumamente gratificante para los tres.
Pensando precisamente en esas visitas escolares, sentí que presentar únicamente obras monocromáticas o grabados podía resultar un poco frío para los más chicos. Para transformar esa experiencia visual en algo lúdico y cercano, diseñé unas pegatinas y dibujos idénticos a los cuadros, pero en blanco y negro, para que ellos mismos puedan intervenirlos. Preparé cerca de cuarenta copias de cada uno de los siete pajaritos que componen la muestra, brindándoles así una guía creativa para que pinten, conecten con la obra y se lleven su propia interpretación a casa.
Toda esta convergencia de lenguajes visuales e interactivos tendrá su merecido espacio en la emblemática Sala Frey del Centro Cívico. Es el escenario ideal para no hacer algo hermético, sino un punto de encuentro donde el residente y el turista puedan reconectar con nuestro entorno natural. Estamos ultimando los detalles con muchísima expectativa para la inauguración de este lunes, donde nos acompañarán amigos y colegas. Los esperamos a todos para compartir esta celebración del arte, la educación y la naturaleza, poniendo en valor el invaluable patrimonio de nuestras aves patagónicas.
